16/3/16

La Muerte Cansada (Fritz Lang 1921)

Cuando la muerte sopla la vela

Por Jorge Le Brun


“Yo voy a ser cineasta”
- Luis Buñuel al ver La muerte cansada

El Gabinete del Dr, Caligari será la obra capital del cine expresionista alemán, pero de entre sus artistas, destacan de ese movimiento las obras del romántico Friedrich Wilhelm Murnau y el señor de las tinieblas, Fritz Lang. Quizá el más subestimado de los 2 (depende como vean el vaso), pero sin duda de una interesante vida, desde su paso por la primera guerra mundial, sus sueños durante la convalecencia cuando se encontraba herido, su posterior entrada al mundo del cine y por supuesto, su huida de Alemania ante la avanzada nazis y el abandono de su esposa que era simpatizante del régimen que él aborrecía y había quitado de las salas de cine El testamento del Dr. Mabuse (1933) por veto del ministro de propaganda, Joseph Goebbels. Luis Buñuel es la prueba de la grandeza de Lang y su aporte al lenguaje cinematográfico, no solo durante el expresionismo, sino también en el cine negro que construyó en su etapa americana.  

La octava película de Lang, Las tres velas (nombre que le pusieron en Francia) o La muerte cansada (traducido del nombre original, Der müde tod) es una película que entra dentro del movimiento expresionista y aunque algo desconocida para el público genérico es bastante apreciada por cineastas, críticos e historiadores del cine. La historia fue escrita por el mismo Lang y su en aquel entonces guionista de cabecera y esposa (antes de hacerse nazi), Thea von Harbou. La historia y temática gira en torno a un predilecto de poetas y cantantes de baladas cursis, sobre la posibilidad del amor de incidir o no; de revertir la muerte ¿Puede el amor vencer a la muerte?


Todo comienza con una pareja de novios que se encuentra de paseo por un pueblo y es seguida por un tipo misterioso de aspecto fatídico al que todos repelen. En un descuido durante su estancia en la posada, la mujer pierde de vista al novio y ya no lo encuentra por ninguna parte; al poco tiempo descubre que el hombre siniestro se lo llevó y se trata de la mismísima muerte. La novia encuentra la forma de contactar con la muerte y llega a sus aposentos; el siniestro ente masculino le revela su malestar con su propio destino; no le gusta su propio trabajo y la incomprensión que tienen sobre él mismo. Accede finalmente a darle una oportunidad a la mujer y le muestra 3 velas; ella tendrá que evitar que una se extinga a cambio de regresarle a su novio; ella tiene que evitar que una vida se extinga. A partir de aquí la historia se divide en tres subtramas en donde la novia hace la respectiva cantidad de viajes: el primero al medio oriente persa, el segundo a la Venecia renacentista y el último a la mágica y antigua China.



Las tres historias son protagonizadas por la pareja de novios en donde la dama destaca como la protagonista de todo el metraje. Su interpretación es llevada por Lil Dagover, que llegó a rodar con Lang en un total de 4 películas y que fuera la protagonista femenina en El Gabinete del Dr. Caligari, entre muchos otros trabajos, destacando como una de las grandes estrellas del cine alemán. Su papel en esta película es el de una heroína trágica que lucha contra el destino al igual que el personaje de la muerte (Bernhard Goetzke) que aborrece el propio significado de su existencia. La interpretación de la muerte es la de un larguirucho hombre de manto negro y una mirada que atraviesa hasta la carne pero dispuesto a permitir a la mujer intentar vencerlo, aun advirtiendo de la imposibilidad de esto; un ángel funesto de cabello canoso.


El ambiente y la arquitectura de la obra es en esencia gótico; los decorados son de lo más fuerte del trabajo, combinando la naturaleza con arquitecturas colosales. Cabe destacar la taberna de pueblo, el palacio del califa, también los decorados italianos y ese pasillo del edificio chino con un pasillo de círculos que asemeja a espiral (o ¿Seré solo yo?), las estatuas de deidades orientales y esa impresionante pared en donde la muerte se recarga y posteriormente la novia ve la marcha de las almas. Aunque sin duda son los aposentos del ente de la defunción,  la estrella principal; un lugar oscuro con un camino iluminado que lleva a un espacio lleno de largas velas que son las vidas de las personas y el fuego es el aliento de esas vidas.

Al contar con los mismos actores de la historia principal como protagonistas en las 3 tramas, hace que los conflictos simbolicen la lucha a través de los años del amor por poder salir adelante contra las adversidades; también el concepto del eterno retorno de Nietzsche en donde los acontecimientos siguen una regla de casualidad donde no sólo son los acontecimientos son los que se repiten, sino también los pensamientos, sentimientos e ideas, vez tras vez. Aquí se trata de una repetición infinita e incansable aunque en este caso es siempre una trágica consecuencia.



La película cuenta con todos los efectos especiales de la época y las innovaciones del mismo Lang, que utiliza más entintados que el sepia y el azulado, como el rojo para simbolizar el incendio. Una de las escenas a destacar es cuando la muerte - para explicarle a la novia sobre su función – toma la llama de una vela de forma literal y esta se convierte en un bebe que toma del plano físico. También es digno de destacar la historia que sucede en China, no solo por su trama y logrado visual, pues es aquí donde el director pone lo más impactante; destaca la escena con el pergamino mágico que vuela a voluntad de su amo (el mismo que le hace servil reverencia) y también la aparición de los demonio de fuego convocados para salvar la vida del ser amado. En su momento, el actor y productor, Douglas Fairbanks (también conocido como el primer presentador de los Premios Óscar en el 1929) compró los derechos de La muerte cansada en Estados Unidos con el objetivo de retrasarla y poder estrenar primero The Thief of Bagdad (1924), de la cual toma varios efectos especiales y algunos parecidos con la trama de oriente medio.



El desarrollo de historias en distintas épocas y culturas invita a recordar Intolerance (1916) de David Wark Griffith, aunque sin el montaje  paralelo y en este caso tratando el tema del amor que conduce a la muerte. Aunque la verdadera novedad es la temática transaccional entre la muerte y el ser humano, con la personificación de esta condición antes incluso de El séptimo sello (Ingmar Bergman 1957). En cuanto a la pregunta de si el amor puede vencer a la muerte, Lang da una respuesta con matices, sin contarles el final de la película, se puede decir que el mensaje es que nada vence a la muerte, ni siquiera el amor, pero este puede llegar a sobrevivirla. 




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